Trabajamos en remoto, con personas de distintos países y horarios. Eso es una ventaja… si lo gestionamos bien. Acá te contamos, de forma simple, cómo contratar y trabajar mejor en equipos multiculturales.
Qué significa “diversidad” en IT (sin vueltas)
No es solo idioma. También influye:
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Cómo se comunica cada persona («directo» vs. «diplomático»).
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Cómo se toman decisiones (consenso vs. decisión rápida).
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Cómo se vive la jerarquía (horizontal vs. vertical).
Si tu proceso de selección ignora esto, aparecen malentendidos y retrasos. La idea es hacerlo visible y trabajar con criterios claros.
Selección sin sesgos: checklist básico
1) Avisos de empleo fáciles de entender
Usá lenguaje simple y global. Evitá modismos locales. Contá qué va a hacer la persona, con qué tecnología y qué resultados se esperan. Eso atrae mejores postulaciones.
2) Criterios comparables para evaluar
Acordá un scorecard (lista breve de criterios) para lo técnico y lo conductual. Que sirva igual en Buenos Aires, Bogotá o CDMX. Así comparás de forma justa.
3) Entrevistas más objetivas
Definí preguntas por competencia (“Contame una vez que…”). Registrá respuestas y ejemplos. Enseñale al equipo a detectar sesgos comunes (acento, forma de expresarse, etc.). La entrevista es una herramienta, no una charla suelta.
Tip práctico: si usás un ATS (sistema para gestionar candidatos), cargá ahí los criterios y el feedback. Te ordena el proceso y acelera decisiones.
Reclutar para remoto e híbrido: nuevos códigos
El trabajo distribuido pide habilidades que antes no mirábamos tanto:
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Comunicación asincrónica: escribir claro, documentar y cerrar temas.
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Cuidado por el contexto: avisar avances, bloqueos y tiempos de respuesta.
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Colaboración con diferencias: no buscar “clones”. Valorar estilos distintos.
Como reclutadores, ya no alcanza con “saber de stacks”. También hay que notar cómo colabora una persona en un equipo distribuido.
Cómo aplicarlo hoy (paso a paso)
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Alineá objetivos del rol: qué resultados necesita el negocio y en qué plazo.
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Redactá el job post: responsabilidades, stack, ejemplos de entregables y con quién trabajará.
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Armá el scorecard: entre 5 a 7 criterios con ponderación. Armá preguntas guía por criterio.
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Panel de entrevistas balanceado: si podés, dos entrevistadores de países distintos.
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Rituales remotos claros: canales, tiempos de respuesta, calendario de dailies o weeklies, y qué significa “listo” para cada entrega.
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Onboarding cultural: además del setup técnico, explicá “cómo trabajamos”: tono, ejemplos de buena comunicación y dónde está la info.
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Reportes semanales: pipeline, avances y bloqueos. Evita sorpresas y acelera decisiones.
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Seguimiento post-ingreso: chequeos cortos en el primer mes para ajustar a tiempo.
Inclusión después de la firma
Contratar es el comienzo. Para que el equipo funcione:
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Dales a las personas una guía simple de la cultura y los rituales.
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Acordá “normas de convivencia” (p. ej., documentar acuerdos, respetar zonas horarias).
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Pedí feedback temprano. Mejor corregir a la semana 2 que a los 3 meses.
¿Cómo sabés que vas bien?
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Recibís entre 3 y 4 perfiles validados dentro de los primeros días acordados.
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El proceso completo se mueve sin “cuellos de botella” y con estados claros en el ATS.
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El onboarding no se traba: la persona entiende expectativas y canales.
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El equipo reporta menos fricciones y mejor ritmo de entrega.
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